Gamow se preguntaba
¿qué sucedió con esa radiación resplandeciente que existía al comienzo del
universo? ¿dónde han ido los fotones que se generaban? Supuso que la expansión
del espacio había alargado la longitud de onda de los fotones primordiales. Sus
cálculos le llevaron a deducir que la temperatura de la radiación original se
había reducido ya a unos 8º K (8º por encima del cero absoluto).
El físico y
astrónomo ucraniando George Gamow (1904-1968) hizo el siguiente
razonamiento: si el universo actual presenta una imagen de enfriamiento debido
a la expansión, significa que en un principio era muy caliente y, por lo tanto,
emitía radiación.
En 1948, poco
después de finalizar la segunda guerra mundial, predijo que tenía que existir
una huella de esta primitiva radiación y que ésta sería de una longitud de onda
milimétrica, es decir debían de ser microondas. Nadie tomó en serio esta
predicción y se pensó que sería una extravagancia intentar captar el eco del
Big Bang.
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